En esta región doliente Latinoamericana, vemos niños de miradas perdidas, más adultos que nosotros mismos, que entre la gente piden monedas para comida, para droga, para lo que sea, son niños.
Los pocos que pueden costear sus estudios desde el primer día se saben parte de un sistema: 25 años de estudio más 35 años de trabajo, para pagar los costos básicos que significa vivir.
A muchos les enseñan aquí y desde chicos a confiar su destino en Dios. Ese Dios que todo lo ve pero que nada hace, ese Dios teórico que ve la miseria, la explotación, la desigualdad, el lucro, los asesinatos, las violaciones y que, aun así, tan solo sigue mirando , como si nada.
Le enseñan al niño ser humilde y resignado, a conformarse con la otra vida que será mejor, ya que ésta jamás lo será.
A ese Dios que mira desde los altos cielos se le ha de temer, venerar y respetar, ya que, supuestamente “nos ama”. ¿Qué clase de amor es ese que nos entrega este ser inexistente y que es capaz de vernos y hacer sufrir todos los días, toda una vida?
Cuando se ama algo o a alguien hacemos lo imposible por verle, en la medida que sea posible,bien.
En estos pueblos medio olvidados la gran mayoría porta cruces en sus cuellos recordando a Cristo crucificado que “murió por nosotros”. Ese señor que alguna vez habló de amor de todos y para todos, hoy es un Rock Star más , como Elvis o el Che Guevara. Nada de lo que planteó se pone en práctica hoy en día, y aún así, qué orgullosos se siente esta gente por decir “yo creo en su palabra”.
Todo sería distinto, la sociedad misma quizás se transformaría si solo uno de mil cristianos fuese consecuente con su palabra. Cristianos, evangélicos, mormones, luteranos, adventistas, pentecostales...si solo fuesen consecuentes con sus palabras, con sus dioses.
Nada de lo que parece ser “es” entonces en realidad. Instituciones que se dicen benéficas, lucran. La vocación es devoción al dinero, la justicia convenio entre jueces, la seguridad inseguridad y así sigue la interminable lista de mentiras disfrazadas de verdad, así como el paraíso, así como la vida eterna, así como los mismos dioses.
Hay por otra parte otros dioses más reales, también omniscientes que todo lo ven, todo lo saben, que todo lo controlan y que son capaces de modificar a su antojo la sociedad entera si así lo deseasen. Son los empresarios dueños del país y sus riquezas, los “todo poderosos” que nada hacen por el prójimo, que “dan hasta que duela” pero a golpes y contra el pueblo a través de sus mecanismos de represión: pacos, milicos, GOPE , ratis, periodistas, banqueros... a fin de cuenta sus ángeles guardianes que les custodian su cielo, que para ellos, sí es acá en la tierra.
La instituciones eclesiásticas son los nuevos mall espirituales, nuestras “almas”- si existiesen- su mercancía. Así nos compran y así nos venden. Así nos ofrecen dioses y así lo demandamos.
“Dios” en éstos lugares debería escribirse como lo que realmente es: dio$ , sin más ni menos

1 comentarios:
Es-Tu-Dios, O-Dios, Me-Dios, A-Dios, Ju-Dios.
El padre de quien vino a este mundo a fijarse en una cruz, decirnos que hay más allá de esta existencia terrena yo lo ensalzo, sin discriminación. JC observó cómo se desarrolla en el mundo la maldad más consumada. Nosotros, los que hemos querido ser su amigo y poder decir, por lo menos, gracias por no dejar que nos desintegraran; hemos de estar ciertos que Dios es una denominación muy amplia, extensa y arbitraria para referirnos al que envío a JC a darse con todo hace dos mil años, a este planeta.
Recibe un cordial saludo.
Atte.
HSQO
CIO ij
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