El OTRO MUNDIAL SUDÁFRICA 2010: Entre sonrisas, goles, tristezas y pobreza

Posted by USO DE LA CONCIENCIA On sábado, 12 de junio de 2010 0 comentarios

Tal como alguna vez lo dijo el escritor uruguayo Mario Benedetti, el fútbol es una pasión pero también un anestésico en que 22 fulanos, ayudados por los medios de comunicación, hacen olvidar durante 90 minutos las penurias sociales, individuales y hasta las del alma, de millones de personas que supuestamente hacen a un lado sus preocupaciones por el solo hecho de ver la pirueta de uno de los 600 humanos protagonistas del espectáculo. Pero no se puede desconocer que ésta también es una actividad propia del arte, la belleza, la táctica y la estrategia. Es decir, un evento de fútbol, más aun si tiene características mundialistas, como los que se verán en Sudáfrica, es propio para dejar de lado la realidad durante minutos, horas, días y semanas; también para evidenciarla, pero de igual manera lo es para esconderla.

El Mundial de Fútbol 2010 hace aflorar desde ahora, para todo el planeta, datos, cifras, hechos y estadísticas, no exclusivamente deportivas, justo porque alrededor de este gran certamen gira todo tipo de asuntos económicos que permitirán que el mundo conozca y reconozca la realidad de ese país y de otros que harán presencia deportiva en esta competencia, pero que esconden grandes problemas de orden social y económico que sólo este deporte ha logrado ocultarles a millones de personas que creen encontrar en él la solución a su problemas, cuando Kaká, Cristiano Ronaldo, Messi o cualquier otro jugador anotan un gol.

Veamos, entonces, además de los hechos deportivos del Mundial de Fútbol, que de todas maneras disfrutaremos, otros datos que giran alrededor del balón y llevan a la multinacional llamada FIFA a ser la protagonista coyuntural de un evento que, sin lugar a dudas, trasciende las propias expectativas deportivas y que pone a girar el mundo, así como el balón, en función de goles, fintas, jugadas y título, pero que no son más que hechos económicos y sociales que, a pesar de no aparecer como importantes en la esc ena futbolística, sí son los más preponderantes a la hora de los balances.



SUDÁFRICA, EL PAÍS ANFITRION

Sudáfrica es un país especial, lleno de contrastes culturales y étnicos, extraño a su entorno; uno de los gigantes más desconocidos en nuestra aldea global. Miembro de la ONU, de la UA y de la Commonwealth, cuenta con tres capitales –una para cada poder–, dos idiomas europeos (uno de ellos bastante local, el afrikáans) y nueve africanos, y la mayor mezcla étnica del continente. Su propio lema nacional así lo reconoce: “Unidad en la diversidad”. Jacob Zuma es el actual líder del Consejo Nacional Africano (CNA) y presidente del país.

Entre los sudafricanos famosos encontramos cuatro Premios Nobel de la Paz: Albert John Lutuli, Nelson Mandela, Frederik De Klerk y Desmond Tutu. ¡Impresionante! Y dos Nobel de Literatura: J. M. Coetzee y Nadine Gordimer. Y un Nobel de Medicina: Max Theiler. Y un campeón mundial de Fórmula 1: Jody Scheckter. Y una actriz galardonada con el Óscar: Charlize Theron. También uno de los escritores y uno de los médicos más famosos del siglo XX, aunque no los premiaran: J. R. R. Tolkien y el doctor Barnard. Y hay muchos otros personajes meritorios.

Tiene un 50 por ciento de habitantes por debajo del umbral de la pobreza y un 82 por ciento de alfabetización, por lo cual, con respecto a sus vecinos, muestra un desarrollo importante. No en vano su economía representa una cuarta parte del PIB de toda África, con empresas como SABMiller, la segunda cervecera más grande del mundo. Sus principales ingresos provienen de la exportación de oro y diamantes, y, a estas alturas, todos tenemos una idea de lo que ambas industrias le causan al medio ambiente y asimismo a quienes trabajan en ellas, pero sin duda son una gran fuente de riqueza.


Con una esperanza de vida en torno a los 48 años, su población se acerca a los 45 millones, y de momento crece lentamente. Algunos estudios estiman que en 2050 será de 33 millones debido a la gran plaga del sida, que está devastando el continente y allí se muestra especialmente cruel, siendo el país con mayor tasa de infectados. También el hambre y la violencia contribuyen a este desastre.

El tema de la violencia es complejo y tiene raíces muy diversas. A la que generan la enfermedad, la pobreza y las drogas se añade la que proviene del desquite racial. El apartheid se abolió en 1994 y, pese a los planes del gobierno (que obligan a los blancos a vender), solamente el 10 por ciento de la tierra laborable es propiedad de los negros. La reforma agraria estatal no parece contentar a nadie y, ante las voces que piden mano dura y mayor rapidez, se alzan las de un millón de blancos que han abandonado el país, quejándose de la “discriminación positiva”. En 2008 se produjeron 18.000 homicidios y más de 71.000 violaciones (se suponen muchas más, porque allí este delito no suele denunciarse: uno de cada cuatro hombres admite haber obligado al menos a una mujer a tener relaciones no deseadas con él), y un enorme número de robos y asaltos. Las tribus indígenas están recuperando poder e imponiendo sus leyes ancestrales que durante tanto tiempo han estado prohibidas, algo que choca con las leyes generales del Estado.

En este marco se desarrollará el mayor acontecimiento del deporte mundial después de la Olimpíadas. Los comentarios de quienes han viajado a Sudáfrica coinciden en la belleza de sus espacios abiertos, así como de la riqueza de su fauna y su flora. A esto hay que unir los grandes esfuerzos estatales para crear una infraestructura digna que a la vez sirva como imagen internacional y tarjeta de presentación para la inversión extranjera.

La elección de Sudáfrica resultó muy controvertida y sigue causando polémica, no sólo por la situación del país sino también por el sistemático incumplimiento de plazos por parte de las autoridades, lo que ha llevado a la FIFA en varias ocasiones a plantearse una alternativa. También se han pasado del presupuesto aprobado, porque calcularon mal o gestionaron mal, y los 10 estadios en que se van a jugar los partidos se han tenido que construir enteros o reformar por completo, y aún no están todos listos. Mil cien millones de dólares han costado esos estadios, y no se sabe cuánto más gastará el Estado para entrar en la historia. Es poco o mucho, según como se valoren la diversión y el orgullo que van a proporcionar, y el negocio que se generará.

PROSTITUCION EN SUDÁFRICA

La prostitución en Sudáfrica como ocurre en todo el continente africano, es fruto de la situación de marginación extrema de las mujeres, situación que es denunciada continuamente por las organizaciones que luchan por los Derechos Humanos. Según estas organizaciones y ONGs como "Save the children" existen mafias que trafican con mujeres haciéndolas sus esclavas y llevándolas a ese modo de vida. Precisamente ahora con vistas al Mundial de fútbol se teme que la actividad de estas mafias se active enormemente.


Según un informe de la OMS en Abril del año 2008, hace apenas 2 años, se estimaba que en Sudáfrica existían por aquel entonces 5,7 millones de individuos infectados por el virus del sida y morían a consecuencia de dicha enfermedad la escalofriante cifra de 1000 personas cada día. Realmente a la vista de estos datos oficiales se puede afirmar que la transmisión de este virus es un problema sanitario enorme en este país.

Intentando evitar un posible efecto de contagio en este mundial, se ha sabido por los medios de comunicación entre ellos la CNN, que el Consejo Nacional Sudafricano del SIDA incluso solicitó la legalización de la prostitución en Sudáfrica para poder ejercer un mejor control sanitario.

Al parecer todo esto es un juego para las autoridades y como si de una casa que espera visita se tratara, las autoridades han decidido hacer una "limpieza" de todos los seres "incómodos" que les pudieran dejar mal ante la opinión pública, ya que no en vano durante un mes el país será visitado por periodistas y autoridades de todo el mundo.

Niños abandonados, lisiados y enfermos sin esperanza que ambulaban por las calles han sido objetivos de un plan de recogida que los han llevado a centros y asilos. La buena noticia sería que este mundial sirviera para acoger a estos desgraciados de una manera real y duradera y no se trate tan solo de una maniobra cara al público que dure mientras transcurra el evento para después volver a la situación anterior.

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